Sueños y sueños…
Era un 6 de octubre, un día realmente triste para toda una familia. El gran señor había partido y nunca más lo volverían a ver. Entre llantos y suspiros cada uno de los familiares se miraban unos a otros mientras se realizaba la tradicional oración de difuntos. Eran ya las 10 de la noche y todos se disponen a partir a sus domicilios.
Una joven esta sentada en una silla cercana al ataúd, todo resplandecía de un blanco brillante. El cajón, blanco también, se encontraba abierto y la joven lo miraba atentamente esperando a alguien. Luego de un tiempo de espera, la persona que se encontraba en el ataúd se sienta y mira a la joven, decide bajarse y empezar a caminar hacia ella. Ambos estaban vestidos de blanco, él llevaba una túnica larga, y ella una blusa y un pantalón blancos.
La joven miraba atónita a aquella persona, pero en lugar de correr despavorida por ver aquel espectáculo, corre hacia la persona y le dice: hola papapa, como estas. Muy bien gracias, le contesta aquel hombre, quien en vida había sido el abuelo materno de aquella muchacha. Ambos empezaron a caminar, a pesar de que ella sabia que antes de morir su abuelo no podía caminar, no le sorprendió la idea de que estuviese al lado de él andando en un amplio lugar blanco y lleno de luz.
El diálogo era paralelo a la caminata. La joven le preguntaba insistentemente como era el “cielo”, a lo que el respondía cariñosamente: bueno el cielo es increíble, se siente una paz inmensa, es realmente maravilloso, no sabes la tranquilidad que siento. Su nieta, quien lo miraba fijamente y no le perdía la vista, lo interrogaba peor que un centro policial. Mientras seguían caminando, el hombre le comenta a su nieta: a por cierto tu mamama te manda saludos y dice que te quiere mucho. La chiquilla con ojos alegres le agradece el mensaje y le reitera los saludos a su abuela.
En un momento dado, la figura del hombre cambio por completo, transformándose en la imagen de Andres, hermano de la muchacha, ella muy confundida, pregunta el porque de ese cambio, a lo que el hombre le responde: bueno Dios quiere que todavía sea un niño, además todavía tengo asuntos pendientes.
En ese momento me desperté asustada y sudorosa, no entendía que era lo que pasaba. Tan sólo hace un día que había fallecido mi abuelo y tuve este extraño sueño. Hasta la fecha no se el porque de este sueño, solo se que una vez que enterramos a mi abuelo y que se le celebraron las misas respectivas por su muerte, el sueño no se repitió y nunca pude aclarar mis dudas.






lorenaje comentó:
Me has hecho recordar el 15 de julio del 2006, cuando murió mi Mámili Margarita… Son dos años y me hace mucha falta.. También soñé con ella luego: Ella estaba bien, sin alzheimer ni cáncer; ¡y sonriente!